Dr. Martens, Vuelve un icono Punk
Desde que Pete Townshend, se calzó sus Dr. Martens y salió a escena a darlo todo con los Who, regó de gasolina buena parte de la estética de los 60 y 70. Y le prendió fuego. La mítica marca de botas militares se convirtió en el icono punk y mod por excelencia. ¿Han vuelto? No, nunca se fueron
Pero todo el desmadre que supuso para la marca tenía su historia previa. Las Martens son producto de un accidente. En 1945 doctor alemán Klaus Maertens se pegó una talegada mientras hacía esquí en los Alpes. Todavía magullado, decide hacerse unas botas resistentes para proteger su dolorido tobillo. Nada mejor que un modelo alto de piel, fuerte y con una suela con cámara de aire. De debió gustar su resultado porque comenzó a producir sus botas con su propia marca comercial. Hasta que el llega a oídos de la familia británica Griggs, que compra la patente para Reino Unido, y le cambia el nombre por el de Dr. Martens.
Durante años la función de las Dr. Martens fue que la clase obrera tuviera acceso a unos zapatos de calidad que resistieran cualquier cosa y que no tuvieran que reemplazarse a medio plazo: policías, bomberos, albañiles o carpinteros empezaron a llevar las Martens por ese motivo
Martin Roach, autor de Dr. Martens. A history of rebellious self-expression
Rompiendo las reglas
Unas botas tan fuertes y resistentes eran habituales en trabajadores de barrios obreros, por su resistencia y comodidad. Desde el momento en que aparecieron como complemento en los músicos de la época, se convirtieron rápidamente en el icono de múltiples grupos como los punks, el mods, skinhead. Ha sido bandera del ska o los rude boys. Si eras de Londres y no tenías unas Martens, no estabas en la onda.
Sí, te permitían salir y darle patadas a los contenedores. Bailar ska hasta caer rendido sin preocuparte por tus tobillos. Aguantaban toda la marea que les dieses, con un mantenimiento mínimo y siempre dispuestas a aguantar tu ritmo.
En los 70, la explosión de los Sex Pistols impone las Dr. Martens dentro de la revolución punk, en ello tuvo mucho que ver la diseñadora Vivienne Westwood.

Muchos años de fidelidad de sus usuarios han permitido a las Martens mantenerse como uno de los complementos más reconocibles. En la primera década del siglo XXI los Griggs decidieron enviar la fabricación de sus botas a Asia. Poco tardaron en arrepentirse, volviendo parte de la producción a la histórica planta de Cobbs Lane. Ya me dirás, si le quitas el Made in England pierden toda toda la esencia que las hacen ser lo que son: uno de los productos ingleses más conocidos del mundo.
Pisando fuerte
Pues han vuelto. No sé si por obra y gracia de sus actuales propietarios, que casualmente son el mismo fondo de inversión que Cortefiel y Hugo Boss. Hemos visto desfilar a las Martens por las pasarelas de medio mundo, reinventando de nuevo el rol de un calzado eterno. Con esta nueva aparición en la industria de la moda y su nueva gama de colores la Dr. Martens luce como ese complemento multiusos apto para todos los públicos. Sin perder el mito que la acompaña desde hace más de 60 años, siguen paseando la Union Jack con orgullo por todo el mundo.
Capaces de darle carácter a un punk y a un pijo. Sin perder ni un ápice de su esencia.
